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FUTURO

2016: el año en que podríamos cambiar de época

Hace pocos días un grupo de 30 expertos integrado por geólogos, científicos del clima, ecologistas y un abogado, se reunió por primera vez en Berlín para sentar formalmente las bases de una discusión sobre este tema y elaborar una propuesta para ser analizada en el próximo Congreso Internacional de Geología, en 2016.

La pregunta que mantuvo a este grupo de 29 hombres y una mujer, encerrados durante horas en una sala de conferencias es relativamente sencilla: ¿llegó la hora de dar por terminada la época actual, conocida como Holoceno (que se inició hace 11.700 años), y comenzar a llamar al período en que vivimos, definido por la impronta del hombre sobre el planeta, con un nombre nuevo?

Cambio de era, cambio de leyes

La pregunta es sencilla, pero la respuesta tiene más de una arista.
Lo único en lo que parecen estar de acuerdo los expertos es el nombre: Antropoceno (del griego “anthropos”, por humano, y “cene”, que significa nuevo o reciente).
Pero, ¿se trata sólo de una cuestión semántica o tiene consecuencias prácticas el que llamemos a esta época con un nombre u otro?
No solo por una cuestión de precisión científica, muchos creen necesario que el nombre de la época en que vivimos refleje lo que está ocurriendo en el planeta.
Es decir, que la Tierra está cambiando aceleradamente por la actividad humana.
Otros creen que, además de ajustar el discurso científico a la realidad, la demarcación de una nueva época podría tener consecuencias a nivel práctico, incluso legal (de ahí la presencia de un abogado en el grupo de trabajo).
“La ley internacional de los mares fue moldeada sobre los cambios de las instituciones humanas, con una geografía de la tierra y el mar estable como base”, le explica a BBC Mundo Jan Zalasiewicz, director del grupo de trabajo de la Comisión Internacional de Estratigrafía, encargado de elaborar las recomendaciones.
“Ahora, en cambio, las relaciones entre el mar y la tierra, o la naturaleza del océano están cambiando y las leyes tendrán que adaptarse para incorporar esos cambios crecientes”, añade.
“Si el Antropoceno se convierte en una unidad formal marcará una diferencia en cuanto a los acuerdos legales. Esto puede implicar cambios en las leyes que protegen a las comunidades costeras, por ejemplo”, dice el investigador.

Antropoceno

La palabra Antropoceno, o mejor dicho, el concepto, fue lanzado al ruedo por primera vez por el holandés y premio nobel de química Paul Crutzen en el año 2000.
Su punto era que el nombre de la época geológica actual debería reflejar el impacto del hombre sobre la Tierra.
Intencionalmente o no, esta idea lanzada por Crutzen en un boletín académico hace más de una década encendió la mecha de un debate que no ha logrado zanjarse y la palabra se fue poco a poco colando en el lenguaje científico popular hasta alcanzar un estatus por derecho propio.
“Lo que hizo Crutzen, que no es geólogo sino uno de los grandes científicos de nuestro tiempo, fue lanzar una pequeña granada de mano hacia el mundo de la escala temporal geológica”, dice Zalasiewicz.
Y una vez lanzada la granada, a los expertos no les ha quedado otra opción que atajarla.

Empezó en…

¿Cuándo se inició esta nueva época?

Una de las sugerencias, le dice Zalasiewicz a BBC Mundo, es que comenzó con la revolución industrial que se inició en Inglaterra (a mediados del siglo XVIII) y se extendió al resto de Europa y a otras regiones del mundo.
“Estos son cambios históricos importantes”, explica el experto, “pero el problema para un geólogo es que ocurrieron en distintos momentos y en lugares diferentes”.
“Pero cuando buscamos un signo para demarcar un intervalo en el tiempo necesitamos que sea algo que afecte a la Tierra más o menos al mismo y deje una marca en todo el planeta”, explica Zalasiewicz.
Otra posibilidad, tomando en cuenta la importancia de que la marca haya dejado una impronta global, es definir el inicio del Antropoceno por la aparición de los radioisótopos (isótopos radioactivo), producto de las bombas atómicas de los años 40 y 50.
O, le dice a BBC Mundo Philip Gibbard, profesor de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, e integrante del grupo de discusión sobre al Antropoceno, algunos sugieren que se puede establecer como línea divisoria el inicio de la agricultura.
“La limpieza de terrenos para la agricultura y el inicio de la domesticación de animales, hace aproximadamente unos diez mil años, dejaron una marca en los sistemas naturales”, explica.
Lo que ocurre, es que ésta sería una fecha muy cercana al inicio del Holoceno y entonces muchos argumentan (incluido el mismo Gibbard), que “ya tenemos una terminología para designar esa época: Holoceno”.

¿Un argumento para dos épocas?

Gibbard no niega en absoluto el impacto de la actividad humana sobre el planeta, responsable del calentamiento global, la pérdida acelerada de la biodiversidad, etc.
Pero, se pregunta, si lo que marca el inicio del Holoceno hace 11.700 años es el comienzo de un período más cálido y húmedo, cuando los seres humanos colonizaron nuevos territorios: ¿cómo podríamos usar el mismo argumento de la impacto de la actividad humana para definir una época posterior”
“Eso sería usar la misma carta dos veces, y como geólogos, no podemos hacerlo”, dice Gibbard.
Y aunque él es tal vez una voz minoritaria dentro del grupo de trabajo, el experto sostiene que su opinión tiene eco entre otros expertos.
“El grupo está formado por ‘conversos’ pero, en general, hay bastante escepticismo dentro de la comunidad de geólogos”, señala.

No obstante, su visión es pragmática.

“Como el término Antropoceno está siendo cada vez más usado en la literatura científica popular, en los medios de prensa y por la gente, sin que nunca se le haya dado una definición, es importante que lo hagamos”.
“Si sirve para algo, pues usémoslo y si no, tendremos que deshacernos de él”, concluye el investigador.

Última modificación: 27 de octubre de 2014 a las 22:48
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